En la vida diaria tropezará con sorpresas repentinas, chascos y tentaciones. ¿Que dice la palabra de Dios? “Resistid al diablo”, confiando firmemente en Dios, “y de vosotros huirá”. Echemos mano del Señor, de su fortaleza y hagamos paz con El. Miremos a Jesús en todo momento y lugar, elevando una oración silenciosa y con corazón sincero para que pueda saber como hacer su voluntad. Entonces cuando venga el enemigo como avenida de aguas el Espíritu del Señor levantará bandera en favor de usted contra ese enemigo. Cuando esté a punto de ceder, de perder la paciencia y el dominio propio y manifestar un espíritu duro y condenatorio, dispuesto a censurar y a cusar, será el momento de elevar al cielo esta oración:
“¡Ayudame, oh Dios, a resistir la tentación, a desechar de mi corazón toda amargura, ira y todo deseo de murmurar o de maldecir! Dame tu mansedumbre, tu humildad, tu longaminidad y tu amor. No me dejes deshonrar a mi Redentor, ni interpretar maal las palabras y los motivos de mi esposa, de mis hijos y de mis hermanos y hermanas de la fe. Ayúdame a ser bondadoso, compasivo, de corazón tierno y pderdonador. Ayúdame a ser un verdadero intercesor en mi hogar y a representar el carácter de Cristo ante los demás.”
Jóvenes deben declarar la guerra a todos los hábitos que amenazan aunque sea en los más mínimo con apartar el alma de la senda del deber y la devoción. Han de instituir horas de oración, sin descuidarlas nunca en lo posible. Si dejan de luchar contra las malas costumbres que tenían antes de profesar amistad con Cristo, pronto serán víctimas fáciles de los engaños satánicos. Pero si van armados con la Palabra de Dios, y si la custodian en el corazón y la mente, saldrán victoriosos de todos los ataques que lancen los enemigos de Dios y del hombre.